Adrien Rabiot rompe el equilibrio con un gol y una asistencia
Adrien Rabiot fue la figura decisiva del triunfo del AC Milan por 3-2 sobre Atalanta en la séptima jornada de la Serie A. El mediocampista francés sostuvo el protagonismo ofensivo del conjunto rossonero con una actuación de máxima influencia: marcó el segundo gol del partido al minuto 43 y participó directamente en el tercero, convertido al 57. Su primer impacto llegó antes del descanso, cuando recibió la asistencia de Diego Moreira y definió para ampliar una ventaja que el Milan ya había construido desde el punto penal. Rabiot no se limitó a aparecer en el área: también conectó las fases de posesión, ofreció una salida constante y ayudó a que el equipo local controlara el ritmo durante buena parte del encuentro. Con 56% de posesión y una producción ofensiva superior a la esperada por su xG de 2.49, el Milan encontró en su mediocampista una referencia capaz de transformar dominio territorial en acciones concretas. Su calificación de 9, acompañada por un gol, una asistencia y un remate a puerta, refleja una noche completa en la que su presencia inclinó el partido a favor del cuadro dirigido por Ruben Amorim.
Rabiot mantiene su peso ofensivo incluso en el tramo más tenso
La influencia de Rabiot también se extendió al segundo tiempo, cuando el partido empezó a exigir mayor concentración al AC Milan. En el minuto 55, el volante quedó involucrado en la acción que llevó a la confirmación del VAR de un nuevo penal para su equipo. Aunque Gonçalo Ramos no pudo convertirlo, Rabiot reaccionó de inmediato y volvió a ser determinante apenas dos minutos después al asistir el gol que puso el marcador 3-0. Esa respuesta mostró su capacidad para mantenerse conectado con el juego después de una oportunidad desperdiciada y para producir en una fase en la que Atalanta todavía no había logrado recortar distancias. El visitante anotó en los minutos 66 y 81, pero Rabiot había contribuido a establecer una diferencia suficientemente importante para que el Milan resistiera el cierre. Su rendimiento combinó eficacia, lectura de los espacios y personalidad en los momentos de mayor presión. Al completar los 90 minutos, terminó como el principal responsable de que el equipo local conservara la ventaja y sumara una victoria de alto valor competitivo en una jornada que terminó con el 3-2 definitivo.