Marcos Acuña rompe el 0-0 al 6′ y cambia el partido
River Plate encontró la diferencia prácticamente en el primer avance decisivo del encuentro. A los 6 minutos, Marcos Acuña apareció para marcar el 1-0 ante Estudiantes de Rio Cuarto y transformar en ventaja temprana el dominio que el equipo local buscó imponer desde el comienzo, en la duodécima fecha del Clausura de la Liga Profesional Argentina. El lateral, que completó 89 minutos y terminó con una calificación de 8.39, no solo abrió el marcador: también estableció el escenario que definiría el resto de la noche. Con River por delante, Estudiantes quedó obligado a resistir más cerca de su arco, mientras el conjunto dirigido por Leonardo Ponzio pudo administrar la posesión, mover la pelota y atacar los espacios generados por el retroceso visitante. La reacción del equipo cordobés no consiguió modificar el guion. Fernando Rodríguez recibió una tarjeta amarilla a los 2 minutos y Alejandro Martín Cabrera fue amonestado a los 16′, dos señales de una primera parte en la que Estudiantes tuvo dificultades para contener la iniciativa rival y sostener sus duelos defensivos sin quedar expuesto. River, en cambio, mantuvo una circulación constante y llegó al descanso con la mínima ventaja, pero también con una superioridad evidente en el desarrollo. El gol de Acuña fue el único tanto de la tarde, aunque la producción ofensiva local estuvo lejos de limitarse a esa acción: River terminó acumulando 28 remates, 14 de ellos dentro del área, y registró ocho disparos al arco. La diferencia de ocasiones reflejó el peso del comienzo y explicó por qué el 1-0 se convirtió tan pronto en la referencia central del encuentro. Estudiantes de Rio Cuarto necesitaba encontrar una respuesta inmediata, pero su ataque no logró transformar la posesión limitada en oportunidades concretas. En los primeros 45 minutos, el conjunto visitante tampoco consiguió incomodar de manera sostenida a la defensa integrada por Gonzalo Montiel, Lucas Martínez, Nicolás Otamendi y el propio Acuña. Así, aquella definición del minuto 6 no fue un episodio aislado dentro de un partido equilibrado, sino el punto que inclinó el encuentro y permitió a River jugar bajo sus propias condiciones.
River protege el 1-0 desde el 68′ ante la resistencia de Herrera
La segunda gran clave apareció cuando River empezó a gestionar su ventaja con cambios y una presión constante sobre el arco de Lautaro Herrera. A los 68 minutos, Lautaro Pereyra ingresó por Thiago Almada, y tres minutos más tarde Sebastián Driussi reemplazó a Rafael Borré. Las modificaciones renovaron las piernas del equipo local en el tramo en el que Estudiantes necesitaba adelantar líneas para buscar el empate. Sin embargo, esa búsqueda nunca se tradujo en una ocasión clara. River siguió acumulando ataques, sostuvo el control territorial y terminó con el 73% de la posesión, 651 pases intentados y 556 precisos, cifras que muestran cómo logró mantener el partido lejos de su propia área. Herrera fue la figura que evitó que la diferencia creciera. El arquero visitante realizó siete atajadas y obtuvo una calificación de 7.61, especialmente valiosa frente a una producción ofensiva local que incluyó 13 remates desviados y siete bloqueados, además de los ocho que fueron dirigidos entre los tres palos. Estudiantes solo consiguió un disparo dentro del área, uno fuera de ella y ningún remate al arco, una falta de profundidad que impidió poner a prueba de forma real a Sebastián Beltrán. En el cierre, las sustituciones mantuvieron la estructura de River: Tomás Ezequiel Galván entró a los 89 minutos por Facundo González, mientras el conjunto local continuó ocupando el campo rival y evitando que el adversario encontrara una última ocasión de peligro. Estudiantes también movió sus piezas en el entretiempo y volvió a realizar cambios a los 80′, pero ni Ibrahim Hesar, ni Mauro Valiente, ni Tomás González lograron cambiar el curso ofensivo del equipo. El 1-0 se sostuvo hasta el final porque River combinó volumen de juego, control de la pelota y una defensa que no concedió remates al arco. La expulsión nunca apareció en escena y el partido terminó con una diferencia mínima en el marcador, aunque con una distancia amplia en las estadísticas de ataque: 28 tiros contra uno, 12 córners contra dos y un valor de goles esperados de 1.83 frente a 0.06. El tanto de Acuña decidió el resultado; la presión posterior y la seguridad defensiva de River se encargaron de conservarlo.